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¿Por qué es tan emocionante apostar por dinero?

Te explicamos y demostramos los efectos que proviocan apostar dinero y ganar o perder

Juegos de azar: ¿por qué nos fascinan?

A la gente siempre le ha gustado jugar por dinero. Cada año, más de 40 millones de personas visitan Las Vegas, y 1 de cada 4 españoles apostó dinero en juegos de azar en el 2016. Este tipo de juegos no son un fenómeno nuevo, ya que ya existían durante el Imperio Romano, o incluso de mucho antes. Pero, ¿qué tienen los juegos de azar para que nos sigan atrayendo de esta forma? En este artículo, el primero de tres, echamos un vistazo a los mecanismos psicológicos que nos hacen volver a las mesas de juego.

Breve historia de los juegos de azar

Como ya se ha mencionado, el juego de azar no es una moda contemporánea. El primer dado que se descubrió se data en el año 3000 años a.C. y se encontró en lo que hoy conocemos como Irak. La pieza estaba tallada en marfil, madera o cerámica. Los romanos inventaron los dados en una placa de piedra y este juego es lo que llamamos hoy en día Backgammon. Así mismo, se han encontrado juegos de mesa en juzgados, templos y casas de baños de la época del Imperio Romano. Así que, por lo visto, los hallazgos sugieren que los habitantes en estos años ya eran jugadores ocupados.
En el 2300 a.C., en la antigua China, el juego también era una actividad común. Las loterías y los juegos de cartas eran populares. De hecho, las cartas se expandieron a Europa en el siglo XIV y alcanzaron una popularidad sin precedentes. El primer casino del mundo abrió sus puertas en Venecia en 1638, cuando el gobierno se dio cuenta de las posibilidades de conseguir rentabilidad con el juego, después de observar lo popular que era en su ciudad. El casino se llamaba “Il Ridotto Pubblico”, y los crupieres llevaban pelucas y capas negras, mientras que los invitados llevaban máscaras para asegurar el anonimato.
En el siglo XVIII, los juegos de azar ganaron una gran popularidad también en Alemania y en el norte de Europa. En estos países, el blackjack era el juego predilecto. Por otra parte, en los EE.UU. el juego favorito era el póker y, ya en 1905, Las Vegas ya se había establecido como la capital de los juegos de azar del mundo y estaba claro que los juegos de azar habían llegado a Nevada para quedarse.

Por qué es tan emocionante apostar por dinero

Los juegos de azar liberan adrenalina en tu cerebro

Hoy es más fácil que nunca jugar sin salir de casa. Con la ayuda de Internet, una oleada de casinos y bingo han surgido online y las apuestas se ha convertido en una actividad común entre personas de distintos extractos sociales. La lotería, los juegos de rasca y gana, el póquer, las máquinas tragaperras, los casinos y las apuestas deportivas, todo lo puedes encontrar en los casinos online de hoy en día. Las apuestas deportivas son especialmente populares en todos los países, incluido España, donde suponen el 45% de las apuestas en Internet y movieron 5000 millones en el año 2016 (el último informe disponible).

¿Por qué es tan emocionante apostar por dinero?

Es probable que conozcas la sensación que te vamos a describir. Te pones a colocar apuestas y lo que se suponía que iban a ser una o dos y estás metido en el juego, la adrenalina empieza a fluir y ya no puedes parar. Esta reacción es bastante normal, ya que cuando se gana una apuesta, se activa el sistema límbico de tu cerebro. En esta sección del cerebro es donde obtenemos el sentido de recompensa y es el mismo sitio de donde parte nuestra necesidad de comida y sexo. Esto quiere decir que, cuando satisfaces tus necesidades, liberas dopamina y esto te provoca la sensación de placer, de la misma manera que cuando tienes hambre y comes algo que te gusta.

Puede que haya una diferencia abismal entre un poco de “deporte horizontal” y una hamburguesa. Pero, en realidad, ambas actividades estimulan la misma parte de tu cerebro.

Las explicaciones psicológicas detrás de los juegos de azar

El hecho de que la dopamina se libera en su cerebro es la explicación fisiológica de por qué gusta tanto apostar dinero. Este tema es tan interesante, que volveremos sobre ello en nuestro próximo artículo sobre este tema. De todos modos, los humanos somos un grupo complicado y, por supuesto, hay razones psicológicas mucho más complejas de entender que explican las razones de por qué disfrutamos jugando, incluso si perdemos más de lo que ganamos.
El científico británico Mark D. Griffith ha expuesto una serie de razones que explican nuestra atracción por el juego. Los factores motivacionales, como él los llama, giran alrededor de mecanismos psicológicos. De hecho, de acuerdo con Griffith, la razón más importante, sorprendentemente, para apostar no es nuestro deseo de ganar dinero. Aunque, por supuesto, este hecho varía de persona a otra.
El científico explica que el juego preferido de la gente depende de su edad. Por una parte, las personas mayores prefieren, en líneas generales, juegos más simples como el bingo o las tragaperras, mientras que, por otra parte; las personas más jóvenes se sienten más atraídas por los juegos complejos. Los hombres prefieren los llamados juegos de habilidad, como el póquer, mientras que las mujeres, según Griffith, prefieren juegos más discretos, ¡porque no les gusta que otra gente las vean perder!
En las loterías puede ser que no sea posible ganar tanto como en el póquer o apuestas deportivas, pero estas son muy populares, ya que se puede ganar una gran suma de dinero en un tiempo breve y solo se tiene que apostar una pequeña cantidad. Las personas que prefieren la ruleta o apostar al fútbol suelen disfrutar del juego y del proceso en sí, y es aquí donde entran en juego las motivaciones más subconscientes, en palabras del investigador Mark D. Griffith.

Nos gusta presumir

A la gente le divierte mostrar sus habilidades a los demás y alardear sobre lo que destacan. De hecho, el póker atrae a tanta gente, precisamente porque para ganar se necesitan desarrollar habilidades más sofisticadas.
De hecho, el prestigio de ganar dinero es un factor a tener en cuenta a la hora de empezar a jugar al póker o a las apuestas deportivas y muchos convierten el juego en una auténtica forma de ganarse la vida y se crean auténticas estrellas, quienes incluso se mudan de país para tener acceso a otros torneos con premios más sustanciosos. Por ejemplo, Raúl Mestre, campeón del mundo de la Federación Internacional de Póquer y creador de la escuela EducaPoker, quien confesó a “El Confidencial” (13.05.2013) que “es muy desmotivador acabar tus estudios para irte a la cola del paro, mucha gente prefiere buscarse la vida con el póquer porque las perspectivas no son buenas”, a lo que añade Federico Marín Bellón, autor del blog ‘Jugar con cabeza’ del diario ABC, que “si ganas una cantidad relativamente grande de dinero con el póquer, viendo el panorama laboral que tenemos, seguir estudiando parece un poco de tontos, aunque esté feo decirlo”. Pero siempre si cuentas con unas habilidades destacables, ya que la competencia es muy grande.
Sin embargo, nuestra tendencia a presumir de lo que sabemos hacer bien puede perjudicarnos. Por poner un ejemplo, cuando jugamos al póker una de las claves es mantener la cara seria y no permitir a los otros jugadores conocer tus habilidades y movimientos siguientes.
Nuestro instinto más básico nos empuja a fardar de aquello más complicado que podemos hacer, por lo que lo más difícil para nosotros es, precisamente, lo opuesto: escondernos cuando estamos sentados con una mano increíble. Este instinto puede llevar a que un jugador pierda la apuesta, ya que los otros se adelantarían a nuestros movimientos.

A veces nuestro cerebro nos hace difícil engañar a los demás. Esto puede causar problemas a las personas a las que les gusta el póquer, ya que pueden emitir “señales” involuntarias.

Adicción al juego

Si nos fijamos en la psicología de los juegos de azar, no hay forma de esquivar al elefante en la habitación: la adicción a los juegos de azar. Competir y buscar emociones es parte de la naturaleza humana, pero para algunas personas la búsqueda de emociones se convierte en una compulsión. En el próximo artículo, en esta serie, trataremos este tema con más detenimiento. Por ahora, veamos qué sucede psicológicamente cuando una persona desarrolla una adicción al juego y echaremos un vistazo a cuántos tienen problemas con las apuestas. El número de jugadores que sufren una adicción ha aumentado exponencialmente en toda Europa, a la vez que aumentan el número de jugadores en total.
Según datos del 2016, se calcula que unos 100.000 españoles tienen una relación problemática con el juego. El perfil de este tipo de jugador es un hombre, de unos 25 años y de un estatus social medio-alto. De hecho, es un problema multiplicado, ya que cuando antes empiecen a apostar, mayor es el riesgo de desarrollar adicción.
No se ha investigado demasiado sobre las razones por las que algunas personas se vuelven adictas y otras no, aunque sí se puede afirmar que la adicción al juego conlleva, a menudo, los mismos síntomas que otras adicciones como al alcohol o a las drogas.

Síntomas de la adicción al juego

La adicción al juego compulsivo es el término médico para la adicción al juego, que se desarrolla a menudo como una forma de lidiar con emociones negativas o de escapar de situaciones difíciles como la ansiedad, la culpa, la depresión o una crisis existencial. Para escapar de estos sentimientos, algunas personas recurren al juego, por lo cual se puede comparar con otros abusos de drogas u otro tipo de sustancias.
Un trastorno de juego compulsivo suele comenzar cuando un jugador empieza a perder. Mientras ganas, te diviertes y no hay ningún problema aparente, pero en el momento en la racha se rompe, se hace difícil para algunos el hecho de enfrentarse a la derrota y dejar de jugar, ya que en este punto las emociones negativas vuelven. Un jugador que no sufre una adicción ve el juego como una diversión para pasar el rato y no le supondrá un problema el abandonar un juego, una vez que haya comenzado a perder. Este tipo de jugadores ven el casino como una forma de entretenimiento durante un periodo de tiempo determinado y, cuando se van, siguen con su vida normal.
Si temes que tú, o alguien a quien conozcas, pueda sufrir una adicción al juego, ten cuidado con los siguientes síntomas:

  • Apuestas frecuentes.
  • Te cuesta dejar de apostar.
  • Tratar de compensar las pérdidas jugando aún más.
  • Optar por no participar en eventos sociales o no quedar con amigos y familiares para poder jugar.
  • Pasar mucho tiempo planeando con detenimiento un juego (tácticas, planificación de cuándo jugar, etc.).
  • Encubrir, minimizar o mentir acerca de tus apuestas en juegos de azar.
  • Meterse en problemas financieros o deudas debido a los juegos de azar.
  • Tratar, de forma legal o no, de recaudar dinero para el juego.
  • Experimentar cambios de personalidad (inquietud, irritación, aislamiento social, etc.) debido al juego.
  • Desarrollar enfermedades mentales adicionales (depresión, pensamientos suicidas, otros abusos de sustancias, etc.).

El chute de adrenalina

Por supuesto, se pueden tener uno o más síntomas sin sufrir una adicción. Después de todo, el juego proporciona emoción a casi todos los que juegan, y es posible quedar tan atrapado en esta afición por un corto período de tiempo, que te puedes olvidar de todo lo demás.
En un estudio noruego realizado entre jóvenes, una alumno de un instituto respondió que le gusta jugar porque “me hace capaz de entrar en otro mundo sin responsabilidades ni consecuencias”. Por supuesto, el juego no está exento de consecuencias si se juegan grandes sumas de dinero y, de hecho, esta es la razón por la que los juegos de azar deben tomarse muy en serio cuando más fuerte vayas en tus juegos de azar. El experto danés en apuestas, Steffen Dam, que en 2016 publicó el libro “Sådan vinder du på oddset” (“Cómo ganar en apuestas deportivas”), es uno de los que quieren desmentir la idea estereotipada de que las personas que apuestan mucho sufren de una adicción.
“Las apuestas deportivas son un asunto serio y deben ser tratadas de esa manera. No es, en absoluto, un juego de azar y quiero romper el mito de que todos los que están en el mundo del juego son adictos, ya que siempre terminan perdiendo. Los juegos de azar son una cuestión de inversión en la que se puede ganar dinero de la misma manera que en la bolsa de valores”, señaló a la revista danesa “Euroman”, añadiendo: “Tienes que ser capaz de controlarte en todo momento y siempre jugar racionalmente en lugar de hacerlo de una manera emocional. Sin duda, eso lleva tiempo. Las apuestas deportivas son un maratón, no un sprint final, aunque mentiría si dijera que no te sube la adrenalina”.Tu juego preferido se relaciona con tu edad. A las personas mayores les gustan los juegos más simples, mientras que los jóvenes, especialmente los hombres, prefieren los juegos de habilidad. Foto: Pixabay

¿Jugaríamos si no hubiese dinero de por medio?

Sí, también te entrarían ganas de apostar, ya que no deja de ser una forma divertida, emocionante y entretenida de pasar el tiempo, siempre y cuando no te excedas.
Un profesor de la Escuela de Negocios de Copenhague, Ole Bjerg, presentó una teoría interesante sobre el juego, que relaciona estrechamente entrelazado con el capitalismo, al tratar de explicarnos su enorme atractivo.
“Debido a que estamos tan acostumbrados a medir nuestro propio valor a través del dinero, el juego y el capitalismo van de la mano”, declaró Ole Bjerg, a lo que añadió que “el dinero se ha convertido en la guía de nuestra sociedad. ¿Podría existir la adicción al juego en una sociedad sin dinero? Tal vez no.”
La profesora de cultura de los medios de comunicación de la Universidad de Copenhague, Anne Jerslev, cree que el juego está estrechamente relacionado con nuestra cultura de los medios de comunicación. Debido a las enormes cantidades de dinero, el póker, por ejemplo, se vuelve glamuroso y el jugador alcanza un estatus de estrella, en relación a su juego. De hecho, los jugadores de póker más conocidos son admirados porque tienen habilidades únicas y, por ello, se han convertido en celebridades. Y esta es la razón, según explica Anne Jerslev, por la que los medios de comunicación juegan un papel en nuestra atracción psicológica por el juego.

Leer nuestro artúículo de Los errores más comunes en las apuestas deportivas

El arraigo profundo del impulso psicológico

Por supuesto, las casas de apuestas y los casinos utilizan a su favor el deseo de la gente por jugar. Además de ofrecer múltiples bonos de tiradas gratis y premios, también invierten mucho esfuerzo tratando de aprovechar la psicología humana. Por ejemplo, las salas de bingo suelen ser habitaciones acogedoras y acogedor un juego de bingo puede ser, así como el reflejo de este ambiente agradable en sus páginas web. Otro ejemplo son los casinos online, que se esfuerzan por crear una versión en vivo para dar la sensación de entrar en un casino físico con toda la emoción, el glamour y el misterio que los rodean.

Ya bien juegues para hacerte rico, para disfrutar de una noche de diversión inofensiva o para convertirte en el mejor jugador de póker del mundo, una cosa es segura: hay un impulso psicológico detrás de tu deseo de apostar y está profundamente arraigado en los humanos el impulso de perseguir la victoria y tener un chute de adrenalina cuando lo hacemos. Sin duda, el juego tiene una extensa y apasionante historia y siempre y cuando se mantenga una relación saludable con el juego, no es necesario reflexionar demasiado sobre por qué le gusta apostar. Cuando las fichas se acaban, parece ser que los seres humanos no hemos cambiado tanto desde aquellos romanos que tiraban sus dados de marfil.